El fuego devora el cementerio de neumáticos de Seseña

El incendio de origen desconocido por el momento, ha  empezado en torno a las 02:30 horas de la madrugada generando una nube altamente toxica que se ha propagado rapidamente por el viento. Hay un alto riesgo de intoxicación de los vecinos que viven en zonas cercanas, principalmente en El Quiñón, la popular urbanización que levantó ‘el Pocero’.

Este vertedero ocupa una superficie total de 11,4 hectáreas en la que se almacenaban alrededor 70.000 toneladas de neumáticos. De momento casi un 50% de esta cantidad ha ardido, según las cifras provisionales avanzadas por las autoridades de la zona.

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Según ha declarado el alcalde del consistorio de Seseña, todo indica que el incendio ha sido provocado. “Ha estado lloviendo durante toda la noche y el incendio ha comenzado en una esquina en el término municipal de Valdemoro.  También ha señalado que, del mismo modo que cuesta mucho sofocar un incendio de neumáticos, también cuesta mucho trabajo que prendan fuego”.

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El cementerio de neumáticos de Seseña llevaba tiempo en el punto de mira de grupos ecologistas, de las autoridades y ciudadanos de la zona, por la acumulación de miles de toneladas de residuos y neumáticos en los 114.000 metros cuadrados de la parcela que esta afectada por las llamas como anunciabamos hace algun tiempo en este post  http://ecositios.es/sesena-el-cementerio-de-neumaticos

 

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La empresa Disfilt SA dedicada a la fabricación de neumáticos, cámaras de caucho,  a la reconstrucción y recauchutado de neumáticos, acumulaba aquí sus residuos. La actividad fue declarada ilegal en 2003 por no ajustarse a las normas medioambientales. La compañía fue acumulando numerosas multas de Seseña, Castilla-La Mancha y incluso de la Comunidad de Madrid. En 2009 un juez condenó al propietario a tres meses de prisión por un delito contra el medio ambiente. Fue entonces cuando el Gobierno regional tuvo conocimiento de que los residuos habían traspasado ya a territorio de la Comunidad de Madrid, a la localidad de Valdemoro, pero los residuos siguieron acumulándose hasta 2011.

Este desastre se podría haber evitado si las autoridades competentes hubieran tomado las acciones oportunas.